
Durante milenios, la espiritualidad del ser humano se ha cimentado en tradiciones y en percepciones de la realidad, fabricadas a partir de creencias no comprobadas, apoyadas en ritos cargados de simbolismo que se valen de pensamientos, de recitaciones, de gestos y de movimientos, cuya función no es otra que ser la representación de algo, tal como en una obra de teatro, situaciones de la vida de este mundo son representadas.






